La implantación de tasas en varios países europeos aumentaría los costes un 6%

La Asociación del Transporte Internacional por Carretera, Astic, considera que, “de media, un transportista que deba cruzar Europa soportará en conceptos adicionales, un incremento del 6% en sus costes de funcionamiento”. El colectivo presidio por Marcos Basante he realizado esta valoración tras hacer un “cálculo aproximado de lo que podrían suponer” varios gravámenes que se quieren implantar en diversos países europeos.


Esta es una de las conclusiones del estudio “El mapa impositivo amenaza la vertebración económica de la UE” elaborado por Astic, en el cual se denuncia que “desde hace más de diez años las diferentes medidas tomadas por las autoridades europeas para reforzar otros medios de transporte han supuesto una pérdida de tiempo y de dinero”. Como ejemplo, la asociación cita el Programa Marco Polo, “que ha gastado más de 500 millones de euros para tratar de desviar el transporte de mercancías desde la carretera a otros modos”.

Al respecto, un informe del Tribunal de Cuentas Europeo considera que “estos programas han sido ineficaces (…) y no se dispone de datos que permitan evaluar los beneficios previstos de reducción del impacto medioambiental del transporte de mercancías, limitación de la congestión y mejora de la seguridad viaria”.

En cuanto a la implantación, ya efectiva en algunos casos, de tasas al transporte de mercancías por carretera en diversos países europeos, Astic cita el caso de la “HGV Road User Levy” aplicada en el Reino Unido a vehículos extranjeros con una MMA de 12 toneladas o más que usen la red de carreteras públicas. Francia -que ha anunciado que a partir de 2015 aplicará una tasa de 0,13 euros por kilómetro recorrido- o Alemania (que desde el 1 de enero de 2016 aplicará un plan con el cual pretende recaudar “unos 625 millones de euros”) también han mostrado su intención de gravar el transporte por carretera.

Estos proyectos se unen a la Euroviñeta que ya se aplica en Alemania, Bélgica, Dinamarca, Holanda, Luxemburgo, Portugal o Suecia. Desde Astic se subraya que gran parte de la recaudación lograda “se consume en el propio sistema”, Así, en el caso de que esta tasa se implantara en España en unos 15.000 kilómetros de vías públicas “podría costar cerca de 400 millones de euros” y su mantenimiento ascendería a unos 175 millones.

Por tanto, denuncia Astic, “estamos presenciando cómo los intereses de ciertos países en materia comercial se están imponiendo a los del conjunto de la comunidad europea, atacando directamente a una unión económica que debería ser una realidad”.

Una consecuencia de la prevista aplicación de las tasas citadas sería que el precio del transporte “se dispare”, un incremento que se trasladaría a las mercancías (que en más de un 80% recurren a la carretera para su traslado), “lo que supondría un duro golpe al consumo y, por tanto, a la competitividad de la economía europea”.

Fuente: TodoTransporte